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Duelo perinatal y pareja: cómo afrontar juntos la pérdida de un bebé

Cuando una pareja pierde un bebé, no solo desaparece una vida esperada. También cambian los proyectos, las ilusiones y, muchas veces, la forma de relacionarse entre ambos.

El duelo perinatal es una de las experiencias más dolorosas que puede vivir una familia y, sin embargo, continúa siendo uno de los duelos más invisibles. Mientras cada miembro intenta encontrar la manera de sostener su propio dolor, la relación de pareja también atraviesa una profunda transformación.

La investigación muestra que la pérdida perinatal no solo aumenta el riesgo de ansiedad, depresión o síntomas de estrés postraumático, sino que también puede afectar a la relación de pareja, especialmente cuando el dolor se vive en soledad o no encuentra espacios donde ser reconocido. Al mismo tiempo, sabemos que el apoyo mutuo, la comunicación y el acompañamiento profesional cuando es necesario favorecen una mejor adaptación a largo plazo y protegen el vínculo de pareja.¹

Muchas personas sienten que dejan de entenderse, que viven la pérdida de maneras completamente distintas o que ya no saben cómo acompañarse. Esto no significa que la relación esté fallando. En la mayoría de los casos, es una consecuencia natural del enorme impacto emocional que supone perder un hijo.

En este artículo te explicamos por qué ocurre, qué dificultades suelen aparecer y qué puede ayudaros a atravesar este proceso juntos.

¿Qué es el duelo perinatal y por qué afecta tanto a la pareja?

El duelo perinatal hace referencia a la pérdida de un bebé durante el embarazo, en el parto o en los primeros días de vida.

Aunque cada persona lo vive de una manera diferente, esta pérdida supone mucho más que la ausencia de un bebé. También implica despedirse de un proyecto de vida, de expectativas, de una identidad que empezaba a construirse como madre o padre y de un futuro que ya comenzaba a imaginarse.

Desde una perspectiva relacional, el duelo perinatal no es únicamente una experiencia individual. Es un acontecimiento que transforma a toda la familia y, especialmente, a la pareja.

Cada miembro llega a este momento con una historia de vida distinta, una forma diferente de expresar las emociones y una relación única con el bebé. Por eso es esperable que el duelo no se viva exactamente igual en ambos miembros de la pareja.

El problema no suele estar en esas diferencias, sino en cómo se interpretan.

El impacto emocional en cada miembro de la pareja

Cómo suele vivirlo la madre

Muchas mujeres describen un intenso sentimiento de culpa o la sensación de que su cuerpo les ha fallado, aunque la inmensa mayoría de las pérdidas no podrían haberse evitado.

Es frecuente revisar una y otra vez lo ocurrido. «¿Y si hubiera ido antes al hospital?» «¿Y si hice demasiado esfuerzo?» «¿Y si hubiera sido diferente?»

Estas preguntas forman parte del intento de encontrar una explicación a una experiencia profundamente injusta y difícil de comprender.

Además, la relación con el bebé suele haberse construido durante el embarazo a través de las ecografías, los movimientos fetales, los cambios físicos y todas las expectativas que iban apareciendo poco a poco. Por eso muchas mujeres describen la pérdida como un vacío inmenso, acompañado de tristeza, ansiedad, rabia, culpa o una profunda sensación de desconexión.

A esto se añaden los cambios físicos y hormonales propios del puerperio, que continúan produciéndose, aunque el bebé ya no esté, incrementando todavía más la vulnerabilidad emocional.

Muchas mujeres expresan preguntas difíciles de responder:

  • ¿Soy madre si mi hijo ha muerto?
  • ¿Cómo hago duelo por alguien a quien casi nadie llegó a conocer?

La investigación confirma que las madres presentan un mayor riesgo de desarrollar síntomas de ansiedad, depresión y estrés postraumático durante los meses posteriores a la pérdida, especialmente cuando sienten que su duelo no ha sido reconocido o acompañado adecuadamente.¹

Cómo puede vivirlo quien no ha gestado al bebé

La persona que no ha gestado al bebé también pierde un hijo.

Sin embargo, durante muchos años este duelo apenas apareció en la investigación y, todavía hoy, muchas personas sienten que su dolor queda en un segundo plano.

Es frecuente que quien acompaña a la madre asuma el papel de «tener que ser fuerte». Se ocupa de comunicar la noticia, gestionar trámites, responder a la familia o intentar sostener emocionalmente a su pareja. Mientras tanto, su propio dolor queda aparcado.

Algunas personas hablan poco. Otras vuelcan toda su energía en el trabajo. O intentan recuperar la rutina cuanto antes. No porque la pérdida les haya afectado menos, sino porque esa es la manera que encuentran de sobrevivir al dolor.

La evidencia científica muestra que los padres y las personas que no han gestado también experimentan un duelo intenso, aunque con frecuencia lo expresan de formas distintas y reciben mucho menos reconocimiento social y sanitario.²

Esto puede hacer que se sientan invisibles. Que piensen que no tienen derecho a llorar. O que deban ocultar su sufrimiento para proteger a su pareja.

Lo que más daño hace no es vivir el duelo de forma diferente, sino pensar que el otro no está sufriendo

Esta es, probablemente, una de las situaciones que más vemos en consulta.

Mientras una persona necesita hablar constantemente del bebé, la otra apenas menciona lo ocurrido.

Quien necesita hablar puede pensar: «Si no quiere nombrarlo será porque ya lo ha superado.»

Mientras tanto, quien guarda silencio puede pensar: «Si hablo solo conseguiré hacerle más daño.»

Poco a poco empiezan a aparecer interpretaciones que generan distancia. «No le ha afectado tanto.» «Está haciendo como si no hubiera pasado.» «Tengo que sostener esto yo sol@.»

Sin embargo, lo que suele ocurrir es justamente lo contrario. Los dos están sufriendo profundamente. Simplemente lo expresan de maneras distintas.

La investigación muestra que la calidad de la relación de pareja no depende de vivir el duelo exactamente igual, sino de la capacidad para reconocer el sufrimiento del otro, validar formas diferentes de afrontarlo y mantener una comunicación abierta y respetuosa.¹

Comprender esto suele aliviar muchos sentimientos de incomprensión y culpa.

¿Por qué el duelo perinatal puede generar distancia en la pareja?

Cada persona tiene un ritmo diferente

No existe una forma correcta de vivir el duelo. Mientras una persona necesita hablar continuamente del bebé, la otra puede necesitar más tiempo antes de hacerlo. Mientras una quiere conservar todos los recuerdos, la otra puede necesitar guardarlos temporalmente.

Estas diferencias son normales. El problema aparece cuando se interpretan como falta de amor, de implicación o de interés.

Intentar proteger al otro

Muchas parejas dejan de hablar del bebé pensando que así evitarán hacer sufrir más a la otra persona.

Sin darse cuenta, ambos terminan protegiéndose mutuamente… y sintiéndose cada vez más solos.

El silencio puede aliviar momentáneamente, pero cuando se mantiene durante mucho tiempo suele aumentar la sensación de aislamiento emocional.

Culpa e impotencia

La culpa suele aparecer de formas diferentes. La madre puede preguntarse qué hizo mal. La otra persona puede sentir una enorme impotencia por no haber podido evitar la pérdida ni aliviar el sufrimiento de su pareja.

Cuando estas emociones permanecen sin expresar, pueden transformarse en distancia emocional, irritabilidad o discusiones aparentemente sin importancia.

La falta de reconocimiento social

Uno de los aspectos que más dificulta el duelo perinatal es la respuesta del entorno.

Frases como:

  • Ya tendréis otro.
  • Todavía sois jóvenes.
  • Mejor que haya pasado ahora.
  • La naturaleza es sabia.

Suelen pronunciarse con buena intención. Pero muchas parejas las viven como una minimización de su dolor.

Cuando esto ocurre, es frecuente que dejen de hablar de la pérdida con otras personas y comiencen a vivir el duelo en soledad.

Dificultades que pueden aparecer en la relación

No todas las parejas atraviesan el duelo perinatal de la misma manera. Algunas sienten que la pérdida fortalece su vínculo, mientras que otras experimentan una etapa de gran distancia e incomprensión.

Lo importante es recordar que estas dificultades no significan necesariamente que la relación esté fallando. En muchas ocasiones, reflejan el enorme impacto emocional de una experiencia que desborda los recursos habituales para afrontarla.

Sentirse solo incluso estando acompañado

Una de las sensaciones más frecuentes es la de sentirse profundamente solo, incluso teniendo a la pareja al lado.

Cuando cada miembro intenta proteger al otro ocultando parte de su sufrimiento, ambos pueden llegar a la conclusión de que están viviendo la pérdida en soledad.

Poder expresar el dolor sin miedo a hacer sufrir al otro suele convertirse en uno de los elementos que más favorecen la conexión emocional durante el duelo.

Discutir por cosas que antes no importaban

El cansancio físico y emocional, la tristeza, la frustración y la incertidumbre hacen que pequeñas diferencias del día a día adquieran una intensidad mucho mayor.

En muchas ocasiones, las discusiones no tienen que ver realmente con el motivo aparente, sino con emociones que todavía no han encontrado un espacio donde poder expresarse.

La sexualidad también cambia

La pérdida perinatal también puede afectar a la manera de vivir la intimidad.

Para algunas parejas, las relaciones sexuales quedan temporalmente asociadas al dolor, al miedo o incluso a la presión por intentar un nuevo embarazo. Otras necesitan recuperar primero la sensación de seguridad emocional antes de volver a acercarse físicamente.

La investigación muestra que el duelo puede influir en el deseo sexual, la satisfacción con la relación y la forma en que ambos miembros viven la cercanía física. Esto no significa que exista un problema en la pareja, sino que el proceso de duelo transforma temporalmente la relación con el propio cuerpo y con la intimidad. Hablar de ello sin culpa y respetar los tiempos de cada uno suele facilitar la recuperación progresiva del deseo y la conexión emocional.¹

La familia y el entorno también forman parte del duelo

La pérdida no afecta únicamente a la pareja. Las familias, los amigos e incluso el entorno laboral pueden convertirse en una importante fuente de apoyo… o, por el contrario, aumentar la sensación de incomprensión.

No todas las personas saben cómo acompañar un duelo perinatal. A veces aparecen consejos no solicitados, comparaciones o frases bienintencionadas que terminan generando más dolor.

Aprender a poner límites y rodearse de personas que respeten la forma en que cada familia vive la pérdida también forma parte del proceso de recuperación.

El duelo no termina cuando termina el embarazo

Existe la idea de que el duelo tiene un principio y un final claramente definidos. Sin embargo, el duelo perinatal rara vez funciona así. Aunque el embarazo haya terminado, el vínculo con ese bebé continúa formando parte de la historia de la familia.

Muchas parejas descubren que existen momentos capaces de reactivar intensamente el dolor:

  • La fecha en la que habría nacido el bebé.
  • El aniversario de la pérdida.
  • Las ecografías o embarazos de personas cercanas.
  • El nacimiento de otros bebés.
  • El inicio de un nuevo embarazo.

Cuando estas fechas llegan, es frecuente que reaparezcan la tristeza, la culpa o el miedo, incluso después de haber experimentado una aparente mejoría. Esto no significa que el duelo esté retrocediendo. Forma parte de cómo las personas elaboramos las pérdidas importantes.

Las investigaciones cualitativas describen el duelo perinatal como un proceso de reconstrucción de la identidad y de la historia familiar, más que como un proceso de «superar» u olvidar al bebé.³

¿Qué ayuda a una pareja tras una pérdida perinatal?

No existe una manera perfecta de afrontar una pérdida como esta. Cada pareja necesita encontrar su propio camino.

Sin embargo, existen algunos factores que la investigación y la experiencia clínica identifican como especialmente protectores:

  • Poder hablar del bebé y de lo ocurrido respetando los tiempos de cada uno.
  • Comprender que ambos pueden sufrir intensamente aunque lo expresen de maneras diferentes.
  • Crear rituales de despedida o recuerdo, como escribir una carta, plantar un árbol, celebrar una fecha significativa o guardar algún objeto que represente al bebé.
  • Permitir que ese bebé siga teniendo un lugar dentro de la historia familiar.
  • Cuidar el vínculo de pareja además del rol de padres en duelo.
  • Aprender a poner límites a comentarios o actitudes que aumentan el sufrimiento.
  • Participar en grupos de apoyo donde compartir la experiencia con otras personas que han vivido pérdidas similares.

Muchas parejas describen que, cuando encuentran espacios seguros donde hablar de lo ocurrido sin sentirse juzgadas, el dolor no desaparece, pero deja de vivirse en soledad.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

No existe un momento exacto en el que sea «obligatorio» pedir ayuda. Sin embargo, puede ser recomendable consultar con un profesional cuando:

  • El dolor sigue siendo tan intenso que impide retomar la vida cotidiana.
  • La tristeza, la ansiedad o la culpa aumentan con el paso del tiempo en lugar de disminuir.
  • La pareja siente que cada vez existe más distancia emocional.
  • Uno de los dos evita completamente cualquier referencia al bebé.
  • Aparecen síntomas importantes de ansiedad, depresión o estrés postraumático.
  • El miedo ocupa todo el espacio durante un nuevo embarazo.
  • La pérdida está afectando de forma importante a la relación, al trabajo o a otras áreas de la vida.

Buscar ayuda no significa que se esté viviendo el duelo «mal» o que este esté pudiendo contigo. Significa reconocer que algunas pérdidas necesitan ser acompañadas.

¿Cómo puede ayudar la terapia de pareja en el duelo perinatal?

La terapia de pareja no busca que ambos vivan el duelo de la misma manera. Tampoco pretende eliminar el dolor. Su objetivo es ofrecer un espacio seguro donde cada miembro pueda expresar cómo está viviendo la pérdida, comprender las diferencias en la forma de afrontar el duelo y fortalecer el vínculo en un momento de enorme vulnerabilidad.

Desde un enfoque relacional, la terapia puede ayudar a:

  • Comprender las diferentes formas de vivir el duelo.
  • Favorecer una comunicación donde ambos puedan expresar su dolor sin sentir que tienen que proteger constantemente al otro.
  • Construir una narrativa compartida sobre el bebé y el lugar que ocupa dentro de la historia familiar.
  • Fortalecer la relación en un momento de gran sufrimiento.
  • Encontrar rituales y formas de recuerdo que unan en lugar de separar.
  • Valorar la participación en terapia grupal cuando compartir la experiencia con otras familias puede resultar beneficioso.

No se trata de olvidar. Se trata de encontrar una forma de seguir adelante sin que la pérdida deje de formar parte de vuestra historia.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que mi pareja no quiera hablar del tema?

Sí. Muchas personas evitan hablar porque creen que así protegen al otro o porque todavía no encuentran palabras para expresar lo que sienten. El silencio no significa necesariamente que el dolor sea menor.

¿Es normal que llevemos el duelo de forma diferente?

Sí. De hecho, es probablemente la situación más frecuente. Cada persona tiene una historia, una personalidad y una forma distinta de afrontar las pérdidas. Lo importante no es sentir exactamente lo mismo, sino poder comprender que ambas formas son válidas.

¿Puede el duelo perinatal romper una relación?

Puede generar una crisis importante, especialmente cuando el dolor se vive en soledad o aparecen dificultades para comunicarse. Sin embargo, muchas parejas también describen que atravesar esta experiencia con apoyo mutuo termina fortaleciendo el vínculo.

¿Debemos hablar del bebé o es mejor intentar pasar página?

No existe una única forma correcta. Para muchas familias, poder nombrar al bebé, recordarlo y darle un lugar dentro de la historia familiar ayuda a integrar la pérdida en lugar de intentar olvidarla.

¿Qué pasa si queremos intentar un nuevo embarazo?

Es una decisión muy personal. Lo importante no es haber dejado de querer al bebé que murió, sino haber podido empezar a integrar esa pérdida.

La investigación muestra que un embarazo posterior suele vivirse con una mezcla de esperanza, ilusión, miedo y vulnerabilidad. Es frecuente que reaparezcan la ansiedad o el temor a volver a pasar por la misma experiencia, incluso cuando el embarazo evoluciona con normalidad. Contar con acompañamiento psicológico durante esta etapa puede ayudar a transitarla con mayor seguridad.¹

No tenéis que atravesar este camino solos

Perder un bebé transforma profundamente la vida y también la relación de pareja. No se trata de olvidar lo ocurrido, sino de encontrar una manera de integrar esa pérdida sin que el dolor termine aislándoos el uno del otro.

La evidencia científica nos recuerda que el duelo perinatal no consiste en «pasar página», sino en reconstruir la propia historia incorporando esa pérdida y encontrando una forma de seguir adelante sin dejar de reconocer el lugar que ese bebé ocupa dentro de la familia.³

En Vinculare acompañamos procesos de duelo perinatal desde una mirada cercana, especializada y respetuosa con los tiempos de cada familia. Trabajamos con personas y parejas para ayudarles a comprender las diferentes formas de vivir el duelo, fortalecer el vínculo y encontrar recursos que les permitan seguir adelante sin dejar de dar un lugar a su bebé en su historia.

Si sentís que esta experiencia os está desbordando o que la distancia entre vosotros aumenta, podéis poneros en contacto con nuestro equipo para acompañaros en este proceso.

Bibliografía

  • Zhang X, Wang Y, Liu Y, et al. Complicated grief following perinatal loss: a systematic review. BMC Pregnancy Childbirth. 2024;24:731.
  • Obst KL, Due C, Oxlad M, Middleton P. Men’s grief following pregnancy loss and neonatal loss: a systematic review and emerging theoretical model. BMC Pregnancy Childbirth. 2020;20:11.
  • Duarte MR, et al. Parental experiences of grief after pregnancy loss: systematic review of qualitative studies. Eur Psychiatry. 2024.

No hace falta tener un diagnóstico cerrado para pedir ayuda.